Un soñador…
No cambiaría un solo de tus segundos,
aun sabiendo que en tu partir he quedado herido,
que sufro hambriento, sediento de ti,
abrazando tu recuerdo ingrávido en el vacío.
Recuerdo esa sensación…
de estar lleno, completamente lleno,
ignorando con fe y esperanza,
tocándote, deleitándome,
tal vez ingenuo, pero leal al alma.
Complaciente entre mis dedos,
respirándote, ¡mi alma!
Te recuerdo profunda y liviana,
siendo una sola con mis manos.
Te encontré, me encontraste
en un rincón de mí
para darme consuelo.
Limpiaste de mis ojos el miedo,
construiste esperanza
con los escombros del suelo,
del niño abandonado que soñó
que podía creer nuevamente
y que siempre podría tenerte.
Pero te fuiste… ya no quiero mis ojos.
Tu silencio atravesó mi garganta,
hervida en mentiras,
aquellas que antes fueron verdades.
Pero te fuiste… ya no quiero mis manos
tu perfume de madera, tu esperanza,
todo fue en vano.
Y aun así…
no cambiaría un solo de nuestros segundos
Juntos fuimos uno, fundidos en el tiempo
El soñador despierta, perdido en el olvido
abrazando tu recuerdo ingrávido en el vacío. 20/03/2025
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