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Mostrando entradas de febrero, 2025

EL CARCELERO

Solo sé que mis palabras extraviaron el camino, que resignaron su destino y perecieron en el ocaso, de un aliento en su marcha fúnebre hacia su último respiro. Un ser condenado a partir, desdibujado, reducido, abatido en el fracaso. Sonríe, lánguida sombra, sonríe… ya casi sin latidos. Y suplico piedad mirando al cielo, pero he sido olvidado a mi suerte. El eco de mis agónicos quejidos resuena en un altar indiferente. ¡Carcelero dolor, ten piedad! ¿No ves que soy culpable? Que mis remordimientos son grilletes que no me permiten marcharme. Que debes estar ahí, asegurando la cadena, cuando ya es fatal mi suerte… Vivir es mi infame condena. IVAN CASTRO                                                                                    ...

¡ya es suficiente!

Me cuesta silenciar sus voces, a veces prefiero ignorarlas, buscando algo trivial para callarlas, un propósito, algún grillete, una mordaza. Pero cuando me encuentro a solas, es cuando enfrento mis pensamientos, llegan purulentos, sedientos de dolor, a beber mis lágrimas... me persiguen como una sombra, ecos de llanto y desesperanza, me roban el aliento, me ciegan, me callan, me atan. Algunos de ellos me llenan de temor, otros no puedo concebir recordar. Trato de evitarlos, pero son sádicos y regresan a cualquier hora para disfrutar. Lloro a diario, con tus canciones, insoportablemente felices. Me he perdido en tu recuerdo, en este estado onírico, lejos de la verdad y sus heridas certeras. Es tu ausencia la que llevo siempre conmigo, junto a esta inmensa tristeza, sin librar batallas contra el tiempo que me ahorca y me asfixia. En cada minuto, menos conciencia, más ironía, menos calma. Y si la risa es el reflejo del alma, la mía ya ha partido. Escucho sus pasos entre salones y en mis s...